19 de Junio de 2026
*AMANECE Y ORAMOS*
A ti te entrego las llaves:
en tus manos pongo la creación entera,
también mi Reino, mis ilusiones,
y mi confianza y palabra de Padre.
Te hago portero de esperanzas y proyectos
para que te sientas libre y responsable.
Llaves para abrir las puertas cerradas,
los corazones duros e insolidarios
y todos los secretos fabricados.
Llaves para repartir los bienes de la tierra,
todo lo que puse y produce,
sin que te sientas ladrón de haciendas.
Llaves para mostrar todos los tesoros
de arcas, baúles y bibliotecas,
y poder sacar las cosas buenas.
Llaves para dar a conocer
los misterios de la ciencia
y desenredar conciencias.
Llaves para abrir lo que otros cierran
–bancos, fábricas, fronteras e Iglesias–,
quizá tu casa, tu patio, tu cuenta.
Llaves para entrar en cárceles,
quitar trabas, soltar cadenas,
anular grilletes, conocer mazmorras.
Llaves para perdonar barbaridades,
quitar miedos y culpabilidades
y andar erguido y sin genuflexiones.
Llaves para que nadie encuentre
las puertas de su camino cerradas
aunque sea noche oscura.
Llaves para desatar leyes,
mandatos, edictos y normas
de señores, jefes y prepotentes.
Llaves para liberar a los que sienten
que tienen las puertas cerradas
y la vida hecha y planificada.
Llaves para poder salir al mundo
a que te dé sol y brisa
y te quite la costra que llevas encima.
Llaves para que nadie se atrinchere
y busque refugio en tus rincones
cuando ha herido a los más pobres.
Llaves para que los insensatos
no pierdan el tiempo quejándose,
y puedan entrar aunque lleguen tarde.
Llaves para que siempre puedas,
a quien llega a tiempo o deshora,
enseñar tus entrañas y acogerle.
Llaves para abrir heridas
–en el cuerpo, en el alma, en las estructuras–
y así poder curarlas.
Llaves para cuidar y mostrar
la buena noticia, mi casa,
mis tesoros de Padre y Madre.
A ti te entrego las llaves;
pero mira los rostros setenta veces siete
antes de creerte juez, clérigo o jefe.
*EL SAN DE CADA DÍA*
San Lamberto de Zaragoza. Es venerado en Zaragoza (España) como mártir, y en su honor se levantó un monasterio en el siglo XVI. Se discute si su martirio tuvo lugar en tiempo del emperador Diocleciano o durante la dominación musulmana en el siglo VIII.
SAN ROMUALDO. Anacoreta y padre de los monjes Camaldulenses, nació en Ravena (Italia) hacia el año 952, de la noble familia ducal de los Onesti. Llevaba vida disipada cuando presenció cómo, en un duelo, su padre mataba a otro hombre, lo que le indujo a retirarse en un monasterio y a buscar luego la vida eremítica. Durante años estuvo recorriendo diversos países en busca de soledad y edificando pequeños monasterios, a la vez que reformaba otros. El año 1023 realizó una fundación en Camaldoli, en los alrededores de Arezzo, que con el tiempo se convirtió en la casa madre de la Orden Camaldulense. Murió el 18 de junio del año 1027 en el eremitorio de Val di Castro, cerca de Fabriano (Italia).- Oración Oh Dios, que has renovado en tu Iglesia la vida eremítica por medio del abad san Romualdo, haz que, negándonos a nosotros mismos para seguir a Cristo, merezcamos llegar felizmente al reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.