11 de FEBRERO de 2026

"Más vale pan duro con paz, que casa llena de festines  peleas".  Proverbios, 17, 1

Bondadoso y compasivo Dios, fuente inagotable de amor y de vida, nos acercamos ante ti para pedir por todas las personas que atraviesan momentos de enfermedad. Te rogamos que envíes tu luz sanadora a cada rincón de sus cuerpos y sus almas, que alivies sus dolores y les brindes fortaleza para sobrellevar sus dificultades.

Concede serenidad a sus pensamientos y esperanza a sus corazones, para que, aun en medio de la incertidumbre, nunca pierdan la confianza en tus designios. Rodea a quienes sufren con personas que les ofrezcan apoyo, escucha y afecto sincero, y que la solidaridad nunca les falte en el camino hacia la recuperación.

Que tu presencia sea consuelo en el cansancio, refugio en la soledad y alegría en la esperanza renovada. Ayuda también a quienes cuidan a las personas enfermas; dales paciencia, sabiduría y paz interior para afrontar cada día con compasión y entrega.

Te encomendamos, Dios bondadoso, la salud de quienes amamos y de quienes no conocemos, para que, sostenidos por tu amor, encuentren alivio, sanación y motivos para seguir adelante. Amén.


EL SAN DE CADA DÍA

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES. En 1858, a partir del 11 de febrero, la Virgen María se apareció hasta dieciocho veces a Bernardita o María Bernarda Soubirous en los Pirineos, cerca de Lourdes (Francia), dentro de la gruta de Massabielle, junto al río Gave, y le dijo: «Yo soy la Inmaculada Concepción», confirmando así el dogma mariano que había declarado solemnemente el papa beato Pío IX cuatro años antes, en 1854. Por medio de santa Bernardita (cf. 16 de abril), humilde jovencita entonces, María Inmaculada llamaba a los pecadores a la conversión, suscitando un gran celo de oración y amor, principalmente como servicio a los enfermos y pobres.- Hoy celebra la Iglesia también la Jornada Mundial del Enfermo.- Oración: Dios de misericordia, remedia con el amparo del cielo nuestro desvalimiento, para que, cuantos celebramos la memoria de la inmaculada Virgen María, Madre de Dios, podamos, por su intercesión, vernos libres de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.