Zaragoza, España 23 de agosto de 2026     Numero:  926

 EL SAN DE CADA DIA

SAN BARTOLOMÉ. Es uno de los apóstoles elegidos por Cristo e incluido en la lista de los Doce que dan los tres Sinópticos y el libro de los Hechos de los Apóstoles. Natural de Caná de Galilea e hijo de Talmai, es con toda probabilidad el mismo a quien san Juan designa con el nombre de Natanael al referirnos su primer encuentro con Jesús. El apóstol Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés y los profetas: a Jesús de Nazaret». Fue a verlo y, cuando se acercaba a Jesús, dijo éste: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Y se convirtió en uno de los Doce que siguieron a Cristo de cerca. Después de Pentecostés, predicó el Evangelio, según la tradición, por diversas regiones y sobre todo en la India occidental. Fuentes apócrifas dicen que fue desollado vivo y luego decapitado o crucificado.- Oración: Afianza, Señor, en nosotros aquella fe con la que san Bartolomé, tu apóstol, se entregó sinceramente a Cristo, y haz que, por sus ruegos, tu Iglesia se presente ante el mundo como sacramento de salvación para todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ALABANZA A SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL

San Bartolomé, apóstol de Jesús,
hombre de corazón sincero y limpio,
amigo de la verdad y testigo del Evangelio:
hoy damos gracias a Dios por tu vida.

Jesús vio en ti un corazón sin doblez.
Antes de que tú lo conocieras,
Él ya te conocía y te amaba.
Y cuando escuchaste su llamada,
abriste tu corazón y confesaste con fe:

«Rabí, tú eres el Hijo de Dios».

Alabamos tu valentía para dejar seguridades,
tu disponibilidad para seguir al Maestro,
tu fidelidad para anunciar la Buena Noticia
y tu entrega hasta dar la vida.

San Bartolomé, enséñanos a buscar a Jesús
con un corazón limpio y sincero.

Que nuestra fe no se quede solamente en palabras,
sino que se convierta en servicio, cercanía y amor.

Ayúdanos a reconocer al Señor
en los sencillos, en quienes sufren,
en quienes necesitan una palabra de esperanza
y en cada hermano que encontramos en el camino.

Que, como tú, sepamos decir cada día:

Señor Jesús, tú eres mi Maestro,
mi esperanza y mi vida.
Quiero conocerte, seguirte
y ser testigo de tu Evangelio.

SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL,
RUEGA POR NOSOTROS. AMÉN.