Zaragoza, España 14/15 de agosto de 2026     Numero:  918

+EL SAN DE CADA DIA

SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE . Nació cerca de Lodz (Polonia) en 1894. Ingresó en los Franciscanos Conventuales, estudió en Roma y allí recibió la ordenación sacerdotal. Pronto, encendido en el amor a la Madre de Dios, fundó la asociación «Milicia de la Inmaculada» que propagó con entusiasmo con varias publicaciones y a cuyo servicio fundó la «Ciudad de la Inmaculada». En 1930 marchó como misionero a Japón, donde se esforzó por extender la fe cristiana bajo el patrocinio de la misma Virgen Inmaculada. Vuelto a Polonia en 1936, intensificó la publicación y difusión de revistas marianas. Desencadenada la II Guerra Mundial, fue detenido por los nazis e internado en el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz (Cracovia, Polonia), donde lo destinaron a un trabajo tan penoso como el de trasportar cadáveres al crematorio. Y allí murió el 14 de agosto de 1941, tras haberse ofrecido voluntariamente a sustituir a un padre de familia condenado a la muerte por hambre. Juan Pablo II lo canonizó en 1982 y decretó que se le venerase también como mártir.

ORACIÓN A SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE

San Maximiliano María Kolbe,
sacerdote, hermano y mártir de la caridad,
ruega por nosotros.

Tú que hiciste de toda tu vida
una entrega generosa a Dios
y un servicio a los hermanos,
enséñanos a vivir con un corazón abierto,
capaz de amar sin medida
y de servir sin esperar recompensa.

Tú que, en medio del horror de Auschwitz,
no permitiste que el odio venciera al amor,
ayúdanos a sembrar paz donde haya violencia,
perdón donde exista resentimiento,
esperanza donde reine el desaliento
y fraternidad donde haya división.

San Maximiliano,
tú que ofreciste tu propia vida
para salvar la de un hermano,
enséñanos que nadie ama más
que quien está dispuesto a dar la vida por los demás.

Intercede especialmente
por quienes sufren persecución,
por los prisioneros y abandonados,
por las víctimas de las guerras,
por quienes viven bajo el peso del miedo
y por todos aquellos cuya dignidad
es despreciada o pisoteada.

Que, siguiendo tu ejemplo
y bajo la protección de la Virgen María,
aprendamos a entregar cada día nuestra vida
en los pequeños gestos de amor,
de ternura, de servicio y de misericordia.

Y cuando aparezcan el egoísmo,
el miedo o la indiferencia,
recuérdanos que el amor siempre puede ser más fuerte que el odio
y que una vida entregada nunca es una vida perdida.

San Maximiliano María Kolbe,
mártir de la caridad,
intercede por nosotros
para que seamos fieles al Evangelio
y hagamos de nuestra vida
un don para nuestros hermanos.

Amén.