Alabanza a las manos de Jesús
Señor Jesús,
benditas sean tus manos santas,
manos que acariciaron a los niños
y devolvieron la esperanza a los que sufrían.
Benditas tus manos,
que tocaron al leproso sin miedo,
levantaron al caído,
abrieron los ojos de los ciegos
y llevaron consuelo a los corazones heridos.
Benditas tus manos,
que partieron el pan para la multitud
y lo convirtieron en signo de tu amor sin medida;
manos que lavaron los pies de tus discípulos,
enseñándonos que la verdadera grandeza es servir.
Benditas tus manos,
extendidas sobre la cruz,
atravesadas por los clavos,
pero siempre abiertas para abrazar,
perdonar y salvar a toda la humanidad.
De tus manos brota la paz,
la misericordia, la fortaleza y la vida nueva.
En ellas encontramos refugio,
seguridad en la tormenta
y esperanza para seguir caminando.
Señor Jesús,
toma nuestras manos y hazlas semejantes a las tuyas:
manos generosas para compartir,
manos humildes para servir,
manos limpias para construir la justicia,
manos abiertas para perdonar,
manos capaces de sembrar amor, reconciliación y alegría.
Que un día podamos descansar para siempre
en tus manos misericordiosas,
porque sabemos que nadie puede arrebatarnos
del amor de Aquel que dio la vida por nosotros.
¡Benditas sean por siempre las manos de Jesús,
manos de Dios hechas ternura,
manos de Salvador,
manos que sostienen el mundo
y nos conducen a la Vida eterna! Amén.