11/12 de Julio de 2026

AMANECE Y ORAMOS

Eres, Señor, «Sembrador»,

que siembras buena semilla

por el centro y los rincones

del campo de nuestra vida.

A veces, somos «camino»,

personas endurecidas,

y los pájaros del cielo

se la comen en seguida.

Otras veces, acogemos

la siembra con alegría,

pero las «piedras» extrañas

la matan con sus heridas.

Y siempre, la seducción

de nuestro afán consumista,

como las «zarzas» punzantes,

la rodean y la asfixian.

Haznos, Señor, «tierra buena»,

bien dispuesta a la acogida,

para que dé tu semilla

rica cosecha de espigas.

Que tu «Palabra», Señor,

sea nuestra luz y guía.

La «lluvia» que Tú nos das

nunca vuelve a Ti, vacía.

Que seamos «sembradores»

de paz, de amor y justicia

y hagamos de nuestra tierra

un hogar, una familia.

*EL SAN DE CADA DÍA*

SAN BENITO, fundador de la Orden Benedictina y Patrono de Europa. Nació en Nursia, región de la Umbría italiana, hacia el año 480. Después de recibir en Roma una buena formación, comenzó a practicar la vida eremítica en Subiaco, donde reunió algunos discípulos. Más tarde, hacia el año 529, se trasladó a Casino, donde fundó el célebre monasterio de Montecasino y escribió su Regla, cuya difusión le valió el título de patriarca del monacato de Occidente, pues pronto se difundió por Europa en una red de miles de monasterios. Su Regla asume y resume la tradición monástica oriental, adaptándola con sabiduría y discreción al mundo occidental, con lo que, además, abre una vía nueva a la civilización europea tras el declive de la romana. La dedicación principal de los benedictinos es «la obra de Dios», o sea, la celebración de los misterios cristianos, y su lema «orar y trabajar». Así evangelizaron durante siglos a los pueblos, a los que llevaron también la cultura. Santa Escolástica era hermana suya. Murió el 21 de marzo del año 547. El papa Pablo VI, en 1966, lo proclamó patrono de Europa. -Oración: Señor, Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del divino servicio, concédenos, por su intercesión, que, prefiriendo tu amor a todas las cosas, avancemos por la senda de tus mandamientos con libertad de corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.