Zaragoza, España 18 de agosto de 2026     Numero:  921

 EL SAN DE CADA DIA

SANTA ELENA. Es conocida en especial por ser la madre del emperador Constantino, que dio la paz y libertad a la Iglesia, y por su peregrinación a Tierra Santa para buscar los lugares del Nacimiento de Cristo, de su Pasión y Resurrección. Halló en Jerusalén la verdadera cruz de Cristo, recuperó los santos lugares del cristianismo y honró el pesebre y la cruz del Señor construyendo basílicas dignas de veneración. Nació en Depranum de Bitinia (en la actual Turquía) hacia el año 255. Contrajo matrimonio con el tribuno militar Constancio Cloro que, por razones políticas, la repudió. Cuando el hijo de ambos, Constantino, llegó al poder, la rodeó de honores imperiales y le dio el título más alto a que podía aspirar una mujer: «Augusta». Se convirtió sinceramente al cristianismo, apoyó a la Iglesia e influyó en la conversión de su hijo, socorrió a los pobres, favoreció los monasterios femeninos, acudía a la iglesia piadosamente confundida entre los fieles. Murió hacia el año 330 y fue sepultada en Roma, en la Vía Labicana.

ALABANZA A los AMIGOS del ALMA

Bendito seas, Señor,
por el amigo y la amiga del alma,
por esas personas que llegan a nuestra vida
y, casi sin darnos cuenta,
terminan habitando nuestro corazón.

Gracias por quien sabe escuchar nuestros silencios,
comprender nuestras lágrimas
y celebrar sinceramente nuestras alegrías.

Gracias por el amigo que permanece
cuando otros se marchan;
por la amiga que pregunta cómo estamos
y espera de verdad nuestra respuesta.

Gracias por quienes conocen nuestras debilidades
y, aun así, siguen queriéndonos.
Por quienes no necesitan grandes palabras
para hacernos sentir acompañados.
Por quienes nos ofrecen una mano
cuando el camino se vuelve difícil.

¡Bendita sea la amistad verdadera!

La que no exige.
La que no juzga.
La que sabe perdonar.
La que respeta la distancia
y permanece cercana al corazón.

Señor, cuida a mis amigos y amigas del alma.
Protégelos en sus caminos,
consuélalos cuando sufran,
sosténlos cuando estén cansados
y multiplica sus motivos para sonreír.

Y si alguna vez la vida nos separa,
que nunca nos separe el olvido.

Porque hay amistades que son un regalo,
amistades que son refugio,
amistades que son abrazo,
amistades que llevan silenciosamente
un poquito de Dios dentro de ellas.

Gracias, Señor,
por cada amigo y cada amiga
que has puesto en mi camino.

Que nunca me falte un corazón amigo
y que yo sepa ser también
amigo fiel, hermano y compañero
para quien me necesite.

AMÉN.