

Señor, Dios de caminos abiertos y corazones encendidos,
Tú que en Jesús nos mostraste el rostro de un amor sin fronteras,
enséñanos a mirar como Él miró,
a ver en el rostro del otro un lugar sagrado donde habitas y hablas.
Que no pasemos de largo ante el sufrimiento de quienes claman,
como aquella mujer sirofenicia que insistió hasta ser escuchada (Mc 7,24-30).
Danos la valentía de detenernos,
de escuchar las voces que el mundo silencia,
de reconocer en cada grito de dolor un eco de tu presencia.
Señor, rompe nuestras seguridades que nos ciegan,
despierta en nosotros una fe encarnada,
que no se conforme con palabras,
sino que se haga encuentro, diálogo y acogida.
Que nuestra vida no sea un refugio de comodidades,
sino un espacio abierto donde todos tengan un lugar.
Cuando el miedo nos lleve a evitar al otro,
cuando la indiferencia nos cierre los ojos,
haznos recordar que en cada herida humana Tú sigues pronunciando palabras de vida.
Que aprendamos a reconocerte en los rostros marcados por la historia,
en las lágrimas de los olvidados,
en la esperanza de los pequeños,
en la fe sencilla de quienes no tienen nada
y, aun así, confían en tu amor.
Señor, enséñanos a caminar con coherencia,
a entregar la vida sin reservas,
a ser luz para quienes buscan,
y compañía para quienes esperan.
EL SAN DE CADA DÍA
SAN CIRILO DE JERUSALÉN, obispo y doctor de la Iglesia. Nació en Jerusalén de padres cristianos el año 315. Recibió una buena formación clásica y teológica, y fue un gran conocedor de la S. Escritura. Sucedió al obispo Máximo en la sede de Jerusalén el año 348. Llevó una vida muy ajetreada, y por tres veces al menos tuvo que dejar su sede y marchar a otras tierras. Participó en el Concilio Ecuménico de Constantinopla e intervino en la controversia arriana. De sus obras escritas que nos quedan, la principal son las Catequesis, tanto las prebautismales como las llamadas «mistagógicas». En ellas se dirige a los que se preparaban durante la cuaresma para recibir el bautismo la noche de Pascua, y a los recién bautizados. La recta doctrina, las Escrituras, los misterios sagrados, las tradiciones de la Iglesia, la historia de la salvación y los sacramentos de la iniciación cristiana son el contenido de las catequesis, que pronunciaba en la basílica del Santo Sepulcro. Murió el año 386.- Oración: Señor, Dios nuestro, que has permitido a tu Iglesia penetrar con mayor profundidad en los sacramentos de la salvación, por la predicación de san Cirilo, obispo de Jerusalén, concédenos, por su intercesión, llegar a conocer de tal modo a tu Hijo que podamos participar con mayor abundancia de su vida divina. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.