Zaragoza, España  22 de julio de 2026     Numero:  898

*EL SAN DE CADA DÍA*

SANTA MARÍA MAGDALENA. Es una de las santas mujeres que seguían y atendían a Jesús y al grupo de los Doce, y a las que no siempre es fácil distinguir e identificar. Según la tradición, había nacido en Magdala, junto al lago de Tiberíades, y, abandonada su vida de pecado, había seguido a Cristo. El Evangelio de san Juan nos dice que en el calvario, junto a la cruz de Jesús estaba, con su Madre y otras mujeres, María Magdalena. También nos dicen los evangelios que la mañana del domingo de Resurrección fue María al sepulcro y, cuando lloraba al verlo vacío, se le apareció Jesús, quien le encargó que fuera a anunciar a sus discípulos lo que había visto. -Oración: Señor, Dios nuestro, Cristo, tu Unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo de aquella cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Alabanza a Santa María Magdalena

Santa María Magdalena, mujer de corazón apasionado y discípula fiel del Señor, hoy elevamos nuestra alabanza por el testimonio luminoso de tu vida.

Alabamos a Dios porque, al encontrarte con Jesús, tu existencia fue transformada por la fuerza de su amor misericordioso. Él sanó tus heridas, devolvió la esperanza a tu corazón y te convirtió en ejemplo de conversión, fidelidad y entrega.

Tú permaneciste junto a la cruz cuando muchos huyeron; acompañaste en silencio el dolor del Maestro y no perdiste la esperanza. Al amanecer de la Pascua buscaste a Jesús con lágrimas de amor y fuiste la primera en escuchar la voz del Resucitado pronunciando tu nombre.

Por eso la Iglesia te honra como la Apóstol de los Apóstoles, porque recibiste el encargo de anunciar la noticia más grande de la historia: «¡Cristo ha resucitado!»

Santa María Magdalena, enséñanos a buscar siempre a Jesús con un corazón sincero, a permanecer fieles en los momentos de oscuridad y a anunciar con alegría el Evangelio allí donde vivimos.

Que aprendamos de ti a reconocer la voz del Buen Pastor, a dejarnos transformar por la misericordia de Dios y a ser testigos valientes de la esperanza que nace de la Resurrección.

Hoy te alabamos porque tu vida nos recuerda que nadie está lejos del amor de Dios y que toda persona puede renacer cuando se encuentra con Cristo.

Santa María Magdalena, ruega por nosotros.

Amén.