¡LÁZARO, SAL FUERA!

Desde que Tú lo dijiste

con voz potente y firme,

qué pocos se han atrevido

a repetirlo –a pesar de ser creyentes-

en las múltiples ocasiones

que la vida nos ofrece.

Por eso, esta sociedad

corrompe e hiede

y está llena de muerte.

¡Lázaro, sal fuera!

Es tu palabra y buena nueva

Dejemos de envolvernos ya

en mortajas y falsedades.

Que la verdad resplandezca;

que la sensatez y la confianza

hagan su tarea en nuestra tierra..

Respiremos tranquilos

al ver que los fantasmas

ni pesan ni toman cuerpo

y que los nudos se desatan.

¡Lázaro, sal fuera!

Es tu palabra y buena nueva.

Lo nuestro es despertar

a quienes han sido dormidos

por sus hermanos y ciudadanos

y condenados a no ser nada

-a no tener historia ni lugar-

y dejarles andar en libertad

por donde andamos nosotros,

con la misma dignidad.

¡Lo nuestro es quitar losas y mortajas!

¡Lázaro, sal fuera!

Es tu palabra y buena nueva.

SAN NICOLÁS DE FLUE.

Nació en Sachseln (Suiza) el año 1417. Contrajo matrimonio y tuvo diez hijos. Gobernó su ciudad, ejerció cargos civiles cantonales y militares. Llevaba vida de piedad y penitencia y cumplía sus deberes con espíritu cristiano. En 1467, a los 50 años y con permiso de su esposa, buscando la soledad y la mayor unión posible con Dios, se retiró a llevar vida eremítica en el desfiladero de Ranft, cercano a su pueblo. Le construyeron una ermita y, junto a ella, una celdita. A partir de entonces se le llamó «Hermano Klaus». Allí pasó el resto de sus años, entregado a la vida contemplativa, experimentando dones místicos extraordinarios, sujeto a rigurosa penitencia, sufriendo y venciendo tentaciones, dando consuelo y sabios consejos a los muchos que le visitaban. Sólo en una ocasión salió de su retiro, ante el peligro de una guerra civil y para reconciliar a los Representados de los Cantones enfrentados. Murió el 21 de marzo de 1487. Pío XII lo proclamó patrono de Suiza y decía de él: «Encarna, con una plenitud admirable, la unión de la libertad terrestre y la libertad celeste».